Las cosas llegan a mi trabajo a partir de personas o lecturas que disparan posibles proyectos. En un recorrido por Barracas, buscando otra cosa o quizás no buscando nada, me encontré con la Sociedad Luz. El edificio me llamó especialmente la atención y luego, charlando con G, me contó la historia de que allí, a comienzos de siglo, se hacían proyecciones educativas para los obreros, de temas generales. Su nombre, Sociedad Luz, venía –literalmente– de la luz que emitían los proyectores que eran utilizados para hablar sobre el cosmos, las aves, las historias y las geografías, la anatomía del cuerpo humano. Yo, que había pensado que el nombre venía de la luz en tanto metáfora del conocimiento, no pude dejar de pensar en esas proyecciones, intentar imaginar cómo era ese encuentro del mundo a través de sus representaciones.


Entonces, el proyecto toma como punto de partida los imaginarios, dispositivos y experiencias de la acción pedagógica de la Sociedad Luz en el barrio de Barracas, donde la proyección de imágenes era utilizada para la formación y capacitación obrera. A través de la investigación poética, fotográfica y audiovisual, tomo este caso como punto de partida para presentar una relación más amplia sobre imagen fotográfica y conocimiento.



La relación entre imágenes-imaginarios-transmisiones en particular cuando las imágenes son soportes para transmitir visiones de mundo, ideologías o posiciones, aunque los dispositivos fallen o se queden en el medio, o produzcan otros sentidos o lecturas. Considero que esta posibilidad, de aparente desentendimiento, es su mayor potencia.